Los restos de Villasviejas del Tamuja, en la localidad de Botija, despiertan de nuevo el interés de las instituciones públicas, locales y regionales
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS
En el término municipal de la localidad cacereña de Botija, las ovejas y las vacas pastan impasibles a la historia de las tierras que pisan. En veinte hectáreas delimitadas por paredes de pizarra, las pocas hierbas existentes en esta época estival, junto con las numerosas encinas, cubren el recuerdo de un poblado de la II Edad de Hierro, entre el año 400 a.C. y el cambio de Era. Sorprende que lo que es hoy parte de la dehesa extremeña, hace más de dos mil años se alzaba como un pueblo vetón. Sólo existen algunos restos que conviven con la flora y la fauna del paisaje típico extremeño. En ocasiones, se ve alterado por el paso del hombre que llega a admirar esa 'joya' arqueológica.
Se trata de Villasviejas del Tamuja, situados en el término municipal de Botija. Son restos de un poblado vetón amurallado con más de dos milenios de antigüedad. Por suerte, hoy algunos de esos restos se pueden ver. Sin embargo, en otras épocas, estaban cubiertos por tierras de labor. Sus sillares también sirvieron para muchas construcciones locales, por ejemplo, para la iglesia o el Ayuntamiento de la población.
Actualmente, se puede disfrutar de los restos de la muralla y torreones, así como de una zona de viviendas. Concretamente se ven algunos zócalos y los suelos. Sus paredes de adobe, así como la techumbre realizada con ramas y retamas han desaparecido con el paso del tiempo. Además, se conservan restos de dos necrópolis.
Según destaca la Asociación para el Desarrollo Integral de la Sierra Montánchez-Tamuja, (Adismonta), se tiene constancia escrita de este yacimiento desde 1231. Sin embargo, una de las primeras actuaciones arqueológicas fue realizada por la profesora Francisca Hernández, en 1966. Las excavaciones se sucedieron con interrupciones hasta 1982. A finales de los años 80, un equipo de la Universidad de Extremadura dirigido por María Isabel Ongil descubrió una zona de viviendas y parte de las murallas.
Este trabajo se paró hasta que se reinició hace cuatro años, según fuentes municipales.
El inicio de la travesía
El Ayuntamiento comenzó una larga travesía para poner en valor este yacimiento que, en la actualidad, continúa. En este trabajo se ha unido la Asociación de Amigos de Villasviejas del Tamuja, compuesta por vecinos del municipio de Botija, así como de otras personas de la comarca.
La agente de Empleo y Desarrollo Local, Belén Moreno, explica que el primer paso que se dio fue redactar un plan director, que estuvo diseñado por la Universidad de Extremadura y el Instituto de Arqueología. Además, tuvo el visto bueno de la Junta. Este documento está dirigido por el catedrático de la Universidad de Extremadura Enrique Cerrillo. «Los trabajos que se han hecho y los que se harán están planificados en este plan director», explica Moreno.
Por ahora, esa labor se ha basado en limpiar y conocer en profundidad el yacimiento, así como consolidar las estructuras que estaban deterioradas. En el último año, se realizó una pequeña excavación. Moreno asegura que tan sólo se conoce un dos por ciento de este poblado. El resto está enterrado.
Durante el año 2008, el Consistorio se centra en la compra de los terrenos donde está Villasviejas del Tamuja, formado por veintiuna parcelas. La mayoría son de titularidad privada.El trabajo de la población de Botija y de la asociación de vecinos no sólo ha estado centrado en la recuperación, sino también en la concienciación.
A través de campañas y jornadas, se ha sensibilizado a los vecinos de la zona de la importancia que tiene esta yacimiento y que, en muchos casos, se desconocía. Para ello, se han realizado jornadas de puertas abiertas.
Además, esta iniciativa se ha complementado con un mercadillo vetón, un aula didáctica, concursos de gastronomía y bailes, entre otras iniciativas.
El FuturoSegún explica Belén Moreno, el futuro pasa por «consolidar lo que hay y excavar zonas concretas como una vivienda entera o unas escaleras». Explica que no hay que mostrarlo todo, porque «hay que dejar a las generaciones venideras que trabajen con sus técnicas». La agente de Empleo y Desarrollo Local también afirma que se tiene que hacer una labor importante de difusión para que «los visitantes entiendan lo que es este castro vetón».
Para eso, sería conveniente llevar a cabo un centro de interpretación, así como la colocación de paneles. Otro de los objetivos del Consistorio es que alguna iniciativa empresarial cree un proyecto turístico basado en la economía de la experiencia. Con esta iniciativa, el visitante podría sentir las mismas sensaciones que sentían los habitantes de este poblado.
Enrique Cerrillo asegura que tiene que haber una interacción entre los descubrimientos arqueológicos con el contraste paisajístico de Extremadura. «No sólo hay que vender el yacimiento sino también el medio natural, la reserva de animales y de flora que hay en la zona», apunta.
Este proyecto también se debe mostrar con otras 'joyas' arqueológicas, gastronómicas y patrimoniales que tiene la comarca. «El desarrollo de la zona no debe pasar sólo por un aspecto, sino que hay que vender el conjunto», añade.